24 junio 2007

ARTHUR MACHEN


Unos cinco minutos más tarde, dos caballeros, a quienes el ocio traía a explorar estos alrededores olvidados de Londres, entraron paseando por el camino sombreado que llegaba hasta la entrada. Habían divisado la casa abandonada desde la carretera y, al observar la grave desolación del lugar, se pusieron a moralizar en un estilo noble en que se advertía la clara influencia de Jeremy Taylor.

"Mire usted, Dyson" decía uno de ellos mientras se acercaban; "mire usted esas ventanas de la planta alta; se está poniendo el sol y aunque los vidrios están llenos de polvo

El viejo marco incendia el mirador".

"Phillips" respondió el mayor y (no hay más remedio que decirlo) el más solemne de los dos amigos, "me dejo ganar por la imaginación; imposible resistir a la influencia de lo fantástico. Aquí, donde todo se hunde en la oscuridad y el decaimiento, mientras caminamos a la sombra de los cedros y hasta el aire que nos entra en los pulmones parece gastado, no puedo mantenerme ecuánime. Veo ese resplandor profundo en las ventanas y la casa entera queda encantada; esa habitación, se lo digo yo, está llena por dentro de sangre y de fuego".

Los tres impostores
Traducción de Luis Loayza

Machen escribió estupendos cuentos de terror, como El gran dios Pan, El pueblo blanco, N o Los niños de la charca, muchos de ellos ambientados en su tierra natal de Gales. Algunas narraciones más largas, como ésta, o Un fragmento de vida, transurren en un Londres de los suburbios y fantástico.


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20 junio 2007

ALEXANDR PUSHKIN

La aparición de Pugachov en La hija del capitán:

La nieve caía sin parar y se amontonaba en torno a la kibitka. Los caballos permanecían parados con la cabeza gacha, estremeciéndose de vez en cuando. El cochero daba vueltas alrededor del coche y, por hacer algo, arreglaba los arneses. Savélich rezongaba, yo miraba en todas direcciones con la esperanza de vislumbrar aunque fuera el indicio de algún lugar habitado o del camino, pero no podía distinguir nada que no fuera el turbio remolino de la nevasca... De pronto vi algo negro.

-¡Eh, cochero! -grité- ¡Mira!, ¿qué es eso negro que se ve?

El cochero se puso a mirar con atención.

-Dios lo sabe, señor -dijo sentándose en su lugar-; un carro no parece, un árbol tampoco, diría que se mueve. Debe de ser o un lobo, o un hombre.

Traducción de Ricardo San Vicente

Orest Kiprensky
Retrato de Alexandr Pushkin, 1827

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MIJAÍL BULGÁKOV


-Vagabundo, ¿por qué confundías al pueblo en el mercado, hablando de la verdad, de la que no tienes ni idea? ¿Qué es la verdad?

El procurador pensó: "¡Oh, dioses! Le estoy preguntando cosas que no son necesarias en un juicio... Mi inteligencia ya no me sirve". Y de nuevo le pareció ver una copa con un líquido oscuro. "Quiero envenenarme"...

Otra vez se oyó la voz:

-La verdad está, en primer lugar, en que te duele la cabeza y te duele tanto, que cobardemente piensas en la muerte. No sólo no tienes fuerzas para hablar conmigo, sino que te cuesta trabajo mirarme. Y ahora, involuntariamente, soy tu verdugo y esto me disgusta mucho. Ni siquiera eres capaz de pensar en algo y lo único que deseas es que venga tu perro, que es, por lo visto, el único ser al que tienes cariño. Pero tu tormento se acabará pronto, se te pasará el dolor de cabeza.

El maestro y Margarita
Traducción de Amaya Lacasa

Otra entrada:

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ZHANG ZIYI










Zhang Ziyi (Xiaomei)
HelloZiyi



Beauty Song (Jia Ren Qu)

En el Norte hay una belleza
Sin par en el mundo entero
Con una mirada arruina una ciudad
Con otra mirada arruina un país
¿Acaso no lo sabéis?
Arruinada la ciudad
Arruinado el país
La bella seguirá inalcanzable.


House of Flying Daggers, UK Trailer


La Casa de las Dagas Voladoras, cartel chino

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12 junio 2007

BAROJA

La trilogía La raza de Pío Baroja, con los grabados de su hermano Ricardo en las cubiertas, y otros libros de los Baroja en Caro Raggio, la casa editora familiar.



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LA BIBLIOTECA DE BABEL

Jorge Luis Borges seleccionó y prologó los títulos de La Biblioteca de Babel a encargo del editor italiano Franco Maria Ricci. En España los publicó Siruela. Uno de los volúmenes de la serie, con cuentos de Kipling:

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THOMAS HARDY

Vernon Hill
Retrato de Thomas Hardy

Leí este poema en el estupendo blog Secondat. Habla de un joven soldado inglés muerto en la Guerra Anglo-Bóer.

Drummer Hodge

They throw in Drummer Hodge, to rest
Uncoffined – just as found:
His landmark is a kopje-crest
That breaks the veldt around;
And foreign constellations west
Each night above his mound.

Young Hodge the Drummer never knew –
Fresh from his Wessex home –
The meaning of the broad Karoo,
The Bush, the dusty loam,
And why uprose to nightly view
Strange stars amid the gloam.

Yet portion of that unknown plain
Will Hodge forever be;
His homely Northern breast and brain
Grow to some Southern tree,
And strange-eyed constellation reign
His stars eternally.

*

Arrojan al tambor Hodge, para que repose
Sin ataúd, tal como lo encontraron:
Su señal es la cima de un kopje
Que quiebra el veldt de en torno;
Y cada noche, sobre su túmulo,
Se mueven hacia el oeste constelaciones extranjeras.

Hodge, el joven tambor, nunca supo,
Recién llegado de su Wessex natal,
El sentido del ancho Karoo,
Del monte, de la marga polvorienta,
Ni por qué surgían a la vista nocturna
Estrellas extrañas en el crepúsculo.

Sin embargo, Hodge será siempre
Parte de esa llanura desconocida;
Su pecho y pensamiento, criados en el norte,
Crecen en un árbol del sur,
Y en una constelación de ojos extraños
Reinan eternamente sus estrellas.

(Palabras bóer en el poema:
kopje, colina;velte, pradera; Karoo, llanura sudafricana)
Traducción de Alan

De la autobiografía The Early Days of Thomas Hardy, firmada por su segunda mujer, Florence Emily Hardy:

Había una guapa muchacha, hija de un guardabosques, que se ganó la admiración de Hardy a causa de su hermoso pelo rojo como las bayas. Pero, al ser ella dos o tres años mayor, le rechazó y se casó temprano. Él la celebró más tarde como 'Lizbie Browne'. Y hubo otro afecto, algo después, que llegó a ser más intenso, por la hija de un granjero llamada Louisa. Hubo más, probablemente. Todos parecen, sin embargo, haber sido fugaces, excepto quizás el de Louisa.

Él creía que su afecto por esta damisela era correspondido, ya que en una ocasión, cuando volvía a casa desde Dorchester, la descubrió paseando en el camino, como si quisiera encontrarlo. Él deseaba hablarla, pero la vergüenza le sobrecogió, y cruzó a su lado murmurando 'Buenas noches', mientras que la pobre Louisa no tuvo qué decir.

Después se enteró de que ella había ido a Weymouth, a un internado para señoritas, y allá se fue, domingo tras domingo, hasta que dio con la iglesia donde la muchacha de sus amores acudía junto a sus compañeras. Pero, ay, todo lo que resultó de estos esfuerzos fue una tímida sonrisa por parte de Louisa.

Que esta visión perduró se deduce del poema 'A Louisa en el camino', escrito no muchos meses antes de su muerte. Louisa yace en una tumba anónima junto a la iglesia de Meylstock. Aquel 'Buenas noches' fue la única palabra que cruzó entre ellos.

Traducción de Alan

*

To Louisa in the Lane

Meet me again as at that time
In the hollow of the lane;
I will not pass as in my prime
I passed at each day's wane
- Ah, I remember!
To do it you will have to see
Anew this sorry scene wherein you have ceased to be!

But I will wellcome your aspern form
As you gaze wondering round
And say with spectral frail alarm,
'Why am I still here found?
- Ah, I remember!
It is through him with blitheful brow
Who did not love me then, but loves and draws me now?'

And I shall answer: 'Sweet of eyes,
Carry me with you, Dear,
To where you donned this spirit-guise;
It's better there than here!'
- Till I remember
Such is a deed you cannot do:
Wait must I, till with flung-off flesh I follow you.

Las novelas y poemas de Thomas Hardy se desarrollan en un espacio inventado pero inmediatamente reconocible: la región sur de Inglaterra, a la que llamó Wessex adoptando un topónimo medieval. Tras el éxito de sus libros, la comarca volvió a conocerse por este nombre.


Esta anécdota me ha recordado la aparición de Bathsheba en Lejos del mundanal ruido, y un poemilla que escribí hace tiempo:

I knew there were your blue green eyes;
Long hair now brown - and then all red.
You liked to cross the countryside
With smiles, and arms, and running legs.

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10 junio 2007

R. L. STEVENSON

PARA
SIR PERCY FLORENCE Y
LADY SHELLEY

HE AQUÍ
un relato que abarca muchos años y viajes por numerosos países. Debido a circunstancias peculiares y fortuitas, el autor lo comenzó, lo continuó y lo concluyó en lejanos y diversos escenarios. Sobre todo, fue escrito en el mar. El carácter y la fortuna de los fraternales enemigos, el salón y los jardines de Durrisdeer, el problema de la domesticidad de Mr. Mackellar y de cómo hacerle remontar el vuelo le hicieron compañía a bordo en muchos puertos donde se reflejaban las estrellas, flotaron a menudo por su mente en el mar al son de las velas que crepitaban y fueron olvidados (con cierta precipitación) al acercarse las tormentas. Espero que estas circunstancias que rodean su elaboración puedan de alguna manera hacer mi historia agradable a navegantes y a enamorados del mar como ustedes.

Y por último, ésta es la dedicatoria de un gran viaje; escrita en las sonoras costas de una isla subtropical, a cerca de diez mil millas del barranco y de la mansión de Boscombe, escenarios que surgían ante mis ojos mientras escribía, junto con los rostros y las voces de mis amigos.

Bien, una vez más estoy listo para echarme a la mar; Sir Percy, sin duda, también lo estará. Hagamos la señal, ¡B. R. D.!

R. L. S.

Waikiki, 17 de mayo de 1889

El señor de Ballantrae
Traducción de M. Ochoa y P. Azcoyen




En cuanto a ti, mi querido Charles, ni siquiera pretendo que te guste esta historia. Pero tal vez le guste a tu hijo cuando sea mayor; puede que entonces se alegre de encontrar el nombre de su padre en la guarda de este libro; y mientras tanto, me complace el ponerlo aquí, en recuerdo de tantos días felices y de algunos otros (ahora quizá igualmente agradables de recordar) que fueron tristes. Si a mí me resulta extraño echar la vista atrás, a tal distancia de espacio y tiempo, para rememorar aquellas lejanas aventuras de nuestra juventud, más extraño aún debe ser para ti, que andas las mismas calles -que puedes abrir la misma puerta de la Sociedad Especulativa, donde comenzamos a codearnos con Scott, Robert Emmet y el querido y oscuro Macben- o puedes doblar la esquina de la calle donde aquella gran sociedad, la L. R. J., celebraba sus reuniones y bebía cerveza, sentándose en los mismos asientos de Burns y sus compañeros. Me parece estar viéndote, andando por allí, en pleno día, contemplando con tu mirada limpia aquellos lugares que se han convertido ahora para tu compañero en una parte del paisaje de los sueños. En los intervalos de tus ocupaciones, ¡cómo debe resonar el pasado en tu memoria! Que no resuene demasiadas veces sin que pienses alguna vez con cariño en tu amigo,

R. L. S.

Skerryvore,
Bournemouth.

Secuestrado
Traducción de María Eugenia Santidrián




Seguramente habremos dejado en nuestra ciudad la semilla de alguna inquietud. Algún joven patilargo y fogoso debe de alimentar hoy los mismos sueños y desvaríos que nosotros vivimos hace ya tantos años; y gustará el placer, que debiera haber sido nuestro, de seguir por entre calles con nombres y casas numeradas las correrías de David Balfour, reconociendo a Dean, Silvermills, Broughton, el Hope Park, Pilrig y la vieja Lochend, si todavía está en pie, y los Figgate Whins, si nada de aquello desapareció, o de echarse a andar a campo traviesa (aprovechando unas largas vacaciones) hasta Guillane o el Bass.

Puede que así su mirada reconozca el paso de las generaciones pasadas y considere, sorprendido, el trascendental y precario don de su existencia.

Tú aún permaneces -como cuando te vi por primera vez, y en la última ocasión en que me dirigí a ti- en esa ciudad venerable que siempre siento como mi propia casa.

Y yo, tan lejos, perseguido por las imágenes y recuerdos de mi juventud, tengo ante mí, como en una visión, la juventud de mi padre y la de su padre y toda una corriente de vidas que desciende hacia el Norte remoto, arrastrando un rumor de risas y de lágrimas, hasta arrojarme, al fin, envuelto en una inundación brusca, a estas islas lejanas.

Y yo, admirado, humillo mi cabeza ante la gran novela del destino.

R. L. S.

Vailima Upulu, Samoa, 1892

Catriona
Traducción de Luis Sánchez Bardón

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06 junio 2007

IVÁN SHISHKIN

The Forest Horizons, 1884

Morning in the Pine-Tree Forest, 1889

Rain in the Oak Grove, 1891

Mast-Tree Grove, 1898

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01 junio 2007

PENSO A TE



01. Penso a te - Catherine Spaak
02. Quello che conta - Luigi Tenco
03. Legata a un granelo di sabbia - Nico Fidenco
04. Il pullover - Gianni Meccia
05. Senza fine - Gino Paoli
06. La ballata della tromba - Nini Rosso
07. Stringiti alla mia mano - Miranda Martino
08. Il capello - Edoardo Vianello
09. 24 mila baci - Little Tony
10. Alla mia età - Rita Pavone
11. Era d'estate - Sergio Endrigo
12. Che cosa c'è - Gino Paoli
13. Come te non c'è nessuno - Rita Pavone
14. T'amo e t'amerò - Little Tony
15. Che m'importa del mondo - Rita Pavone
16. Non aspetto nessuno - Little Tony
17. Una lacrima sul viso - Bobby Solo
18. Questi vent' anni miei - Catherine Spaak
19. Tra tanta gente - Luigi Tenco
20. La notte è fatta per... rubare - Catherine Spaak

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