27 octubre 2016

WALES



A mountain pass—noon


Country lane

Near the river which falls from Cwellyn Lake, they say that the fairies used to dance in a meadow on fair moonlit nights. One evening the heir to the farm of Ystrad, to which the meadow belonged, hid himself in a thicket near the meadow. And while the fairies were dancing, he ran out and carried off one of the fairy women. The others at once disappeared. She resisted and cried, but he led her to his home, where he was tender to her, so that she was willing to remain as his maid-servant. But she would not tell him her name. Some time afterward he again saw the fairies in the meadow and overheard one of them saying, "The last time we met here, our sister Penelope was snatched away from us by one of the mortals." So he returned and offered to marry her, because she was hard-working and beautiful. For a long time she would not consent ; but at last she gave way, on the condition "that if ever he should strike her with iron, she would leave him and never return to him again." They were happy together for many years ; and she bore him a son and a daughter ; and so wise and active was she, that he became one of the richest men of that country, and besides the farm of Ystrad, he farmed all the lands on the north side of Nant-y-Bettws to the top of Snowdon, and all Cwm Brwynog in Llanberis, or about five thousand acres. But one day Penelope went with him into a field to catch a horse ; and as the horse ran away from him, he was angry and threw the bridle at him, but struck Penelope instead. She disappeared. He never saw her again, but one night afterward he heard her voice at his window, asking him to take care of the children, in these words :

               Oh, lest my son should suffer cold,
                Him in his father's coat enfold :
                Lest cold should seize my darling fair,
                For her, her mother's robe prepare.

These children and their descendants were called the Pellings, says the teller of the tale ; and "there are," he adds, "still living several opulent and respectable persons who are known to have sprung from the Pellings. The best blood in my own veins is this fairy's."


In the woods, Berwyn


Old Roman bridge, near Swansea

Cerca del río que desciende desde el lago Cwellyn, se dice que las hadas solían bailar en un prado en las claras noches de luna. Un atardecer el heredero de la hacienda de Ystrad, a quien el prado pertenecía, se ocultó en un matorral cerca del prado. Y mientras las hadas bailaban, salió corriendo y se llevó a una de las mujeres hada. Las otras de inmediato desaparecieron. Ella se resistió y gritó, pero él la condujo a su casa, donde la trató con ternura, de manera que ella estuvo dispuesta a quedarse como su sirviente. Pero no quería revelarle su nombre. Algún tiempo después, él vio de nuevo a las hadas en el prado y escuchó a una de ellas decir: "La última vez que nos encontramos aquí, uno de los mortales nos arrebató a nuestra hermana Penelope". De manera que regresó y le ofreció matrimonio, porque era trabajadora y hermosa. Durante mucho tiempo ella no quiso dar su consentimiento, pero al final cedió, bajo la condición de que "si alguna vez le golpeaba con hierro, le abandonaría y nunca volvería a él". Fueron felices juntos durante muchos años; y ella le dio un hijo y una hija; y era tan discreta y activa que él se convirtió en uno de los hombres más ricos de aquella región y, además de la hacienda de Ystrad, cultivó todas las tierras al norte de Nant-y-Bettws hasta la cima de Snowdon, y todo Cwm Brwynog en Llanberis, o alrededor de cinco mil acres. Pero un día Penelope fue con él a un campo para atrapar un caballo; y, como el caballo se le escapase, él se airó y le arrojó la brida, pero alcanzó a Penelope en su lugar. Ella desapareció. No volvió a verla, pero más tarde una noche escuchó la voz de ella a su ventana, pidiéndole que cuidara de los niños, con estas palabras:

               No sea que mi hijo padeciese frío,
                Cúbrele en el abrigo de su padre;
                No sea que el frío alcanzara a mi hermosa,
                Prepárale el manto de su madre.


Estos niños y sus descendientes recibieron el nombre de Pellings, dice el narrador de la historia; y "aún viven", añade, "varias personas respetables y opulentas de las que es sabido que nacen de los Pelling. La mejor sangre en mis venas procede de esta hada".

Edward Thomas, Beautiful Wales
Painted by Robert Fowler

Traducción de Alan



Near Bangor


Carnarvon castle

2 comentarios:

iggy noviembre 13, 2016 2:59 p. m.  

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Iggy