11 mayo 2015

PICNIC AT HANGING ROCK



'Don't worry about us, Mam'selle dear,' smiled Miranda. 'We shall only be gone a very little while.'

The governess stood and watched the four girls walking off towards the creek; Miranda a little ahead gliding through tall grasses that brushed her pale skirts, Marion and Irma following arm in arm with Edith bumbling along in the rear. When they reached the clump of rushes where the stream changed its course Miranda stopped, turned her shining head and gravely smiled at Mademoiselle who smiled back and waved, and stood there smiling and waving until they were out of sight round the bend. 'Mon Dieu!' she exclaimed to the empty blue, 'now I know...'

'What do you know?' asked Greta McCraw, suddenly peering up over the top of her book, alert and factual, as was her disconcerting way. The Frenchwoman, seldom at loss for a word, even in English, found herself embarrassingly tongue-tied. It simply wasn't possible to explain to Miss McCraw of all people her exciting discovery that Miranda was a Botticelli angel from the Uffizi... imposible to explain or even think clearly on a summer afternoon of things that really mattered.


Picnic at Hanging Rock (1975)

-No se preocupe por nosotras, Mam'selle querida -sonrió Miranda-. Nos marcharemos sólo un instante.

La institutriz se quedó contemplando a las cuatro muchachas alejarse en dirección al arroyo; Miranda algo por delante deslizándose entre las altas hierbas que rozaban su falda blanquecina, Marion e Irma después cogidas del brazo y Edith trastabillando detrás. Cuando llegaron al grupo de juncos donde la corriente cambiaba de curso, Miranda se detuvo, volvió la resplandeciente cabeza y sonrió gravemente a Mademoiselle, quien sonrió a su vez y saludó con el brazo, y permaneció sonriendo y saludando hasta que se perdieron de vista a la vuelta de la curva.

-¡Mon Dieu! -exclamó al inmenso azul- Ahora sé...

-¿Qué sabe? -preguntó Greta McCraw, alzando de repente los ojos por encima del libro, alerta y fáctica, a su desconcertante manera.

La francesa, que rara vez se quedaba sin palabras, incluso en inglés, se vio con los labios vergonzosamente sellados. Resultaba sencillamente imposible explicar a Miss McCraw de entre todo el mundo su emocionante descubrimiento de que Miranda era un ángel de Botticelli en los Uffizi... imposible explicar o siquiera pensar con claridad en una tarde de verano acerca de las cosas que realmente importaban.

Joan Lindsey, Picnic at Hanging Rock
Traducción de Alan

William Ford
At the Hanging Rock, 1875

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