EL DOCTOR QUÉ VAGO
CÓMIC
Cuando era niño, me encantaban los tebeos del doctor Qué Vago.
Cuando era niño, me encantaban los tebeos del doctor Qué Vago.
La réponse de mon père ne se fit pas attendre. Je tremblais, en ouvrant sa lettre, de la douleur qu'un refus causerait à Ellénore. Il me semblait même que j'aurais partagé cette douleur avec une égale amertume; mais en lisant le consentement qu'il m'accordait, tous les inconvénients d'une prolongation de séjour se présentèrent tout à coup à mon esprit. «Encore six mois de gêne et de contrainte! m'écriai-je; six mois pendant lesquels j'offense un homme qui m'avait témoigné de l'amitié, j'expose une femme qui m'aime; je cours le risque de lui ravir la seule situation où elle puisse vivre tranquille et considérée; je trompe mon père; et pourquoi? Pour ne pas braver un instant une douleur qui, tôt ou tard, est inévitable! Ne l'éprouvons-nous pas chaque jour en détail et goutte à goutte, cette douleur? Je ne fais que du mal à Ellénore; mon sentiment, tel qu'il est, ne peut la satisfaire. Je me sacrifie pour elle sans fruit pour son bonheur; et moi, je vis ici sans utilité, sans indépendance, n'ayant pas un instant de libre, ne pouvant respirer une heure en paix». J'entrai chez Ellénore tout occupé de ces réflexions. Je la trouvai seule. «Je reste encore six mois, lui dis-je. — Vous m'annoncez cette nouvelle bien sèchement. — C'est que je crains beaucoup, je l'avoue, les conséquences de ce retard pour l'un et pour l'autre. — Il me semble que pour vous du moins elles ne sauraient être bien fâcheuses. — Vous savez fort bien, Ellénore, que ce n'est jamais de moi que je m'occupe le plus. — Ce n'est guère non plus du bonheur des autres». La conversation avait pris une direction orageuse. Ellénore était blessée de mes regrets dans une circonstance où elle croyait que je devais partager sa joie: je l'étais du triomphe qu'elle avait remporté sur mes résolutions précédentes. La scène devint violente. Nous éclatâmes en reproches mutuels. Ellénore m'accusa de l'avoir trompée, de n'avoir eu pour elle qu'un goût passager, d'avoir aliéné d'elle l'affection du comte; de l'avoir remise, aux yeux du public, dans la situation équivoque dont elle avait cherché toute sa vie à sortir. Je m'irritai de voir qu'elle tournât contre moi ce que je n'avais fait que par obéissance pour elle et par crainte de l'affliger. Je me plaignis de ma vive contrainte, de ma jeunesse consumée dans l'inaction, du despotisme qu'elle exerçait sur toutes mes démarches. En parlant ainsi, je vis son visage couvert tout à coup de pleurs: je m'arrêtai, je revins sur mes pas, je désavouai, j'expliquai. Nous nous embrassâmes: mais un premier coup était porté, une première barrière était franchie. Nous avions prononcé tous deux des mots irréparables; nous pouvions nous taire, mais non les oublier. Il y a des choses qu'on est longtemps sans se dire, mais quand une fois elles sont dites, on ne cesse jamais de les répéter.
La respuesta de mi padre no se hizo esperar. Temblaba, al abrir su carta, del dolor que una negativa causaría a Ellénore. Me parecía incluso que hubiera compartido ese dolor con igual amargura; pero al leer el permiso que me concedía, todos los inconvenientes de una prolongación de la estancia acudieron de golpe a mi pensamiento. "¡Seis meses aún de fastidio y opresión!", exclamé. "Seis meses durante los cuales ofendo a un hombre que me había dado pruebas de amistad, expongo a una mujer que me ama; corro el riesgo de arrebatarle la única situación en que pueda vivir tranquila y respetada; engaño a mi padre. Y todo, ¿por qué? ¡Por no afrontar un instante de dolor que, más pronto o más tarde, resulta inevitable! ¿Acaso no lo probamos cada día en detalle, y gota a gota, ese dolor? No hago sino daño a Ellénore; mi sentimiento, tal como es, no puede satisfacerla. Me sacrifico por ella sin hacerla feliz; y yo, vivo aquí sin provecho, sin independencia, careciendo de un instante de libertad, no pudiendo respirar una hora en paz". Entré en casa de Ellénore ocupado en estas reflexiones. La encontré sola. 'Me quedo aún seis meses', le dije. 'Me anuncias esa noticia con bastante sequedad'. 'Es que temo mucho, lo confieso, las consecuencias de un retraso para uno y otra'. 'Me parece que para ti al menos no serían muy enojosas'. 'Sabes muy bien, Ellénore, que no es nunca de mí de quien más me ocupo'. 'Tampoco apenas de la felicidad de otros'. La conversación había tomado una dirección tempestuosa. Ellénore se sentía herida de mis lamentos en una circunstancia en que creía que debía compartir su dicha; yo lo estaba del triunfo que ella había obtenido sobre mis decisiones anteriores. La escena se tornó violenta. Estallamos en reproches mutuos. Ellénore me acusó de haberla engañado, de no haber tenido por ella más que un gusto pasajero, de haberle enajenado el afecto del conde; de haberla puesto nuevamente, a ojos del público, en esa situación equívoca de la que toda su vida había intentado salir. Yo me irrité al ver que volvía en mi contra lo que no había hecho sino por obediencia hacia ella y por el temor de afligirla. Me quejé de mi vida oprimida, de mi juventud que se consumía en la inacción, del despotismo que ejercía sobre todos mis movimientos. Mientras hablaba así, vi que su rostro de repente se cubría de lágrimas; me detuve, volví sobre mis pasos, negué, expliqué. Nos besamos; pero un primer golpe estaba dado, una primera barrera había sido traspasada. Los dos habíamos pronunciado palabras irreparables; podíamos callar, pero no olvidarlas. Hay cosas que están mucho tiempo sin decirse, pero una vez dichas, no se deja nunca de repetirlas.
BENJAMIN CONSTANT
Adolphe
Ilustración de Paul-Émile Bécat
Traducción de Alan
Read more...Autorretrato, dibujo de A. S. PushkinXXXIDelante tengo su carta;la guardo sagradamente,con secreta angustia leoy no puedo abandonarla.¿De quién tomó la ternura,el afecto descuidado?¿De quién tomó el dulce absurdo,el hablar irreflexivo,atrayente, pernicioso?No lo puedo comprender.He aquí una traducciónincompleta, deficiente,una imagen de lo vivo,un Freïschütz interpretadopor tímidas estudiantes.Oneguin con Pushkin a orillas del Nevá, dibujo de A. S. PushkinCarta de Tatiana a OneguinLe escribo a usted, ¿qué más quiere?¿Qué más resta por decir?Sé que ahora puede usteddañarme con su desprecio.Pero siquiera si guardahacia mi triste destinoun poco de compasión,le ruego: no me abandone.Primero quise callar.Créame: de mi vergüenzanunca hubiera usted sabido,si tuviese la esperanzade encontrarle en nuestra aldea,siquiera de tarde en tarde,solo una vez por semana.Nada más oír su voz,decirle solo una frase,y luego pensar, pensardía y noche sobre aquello,hasta volver a encontrarnos.Pero dicen que es ustedinsociable, y en la aldea,entre nosotros, se aburre.Nada nos hace brillar,aunque en nuestra sencilleznos alegra verle aquí.¿Por qué llegó a visitarnos?En este olvidado sitiono le hubiera conocidoa usted, ni al dolor amargo.La turbación de mi almainexperta (¿quién lo sabe?)quizá llegara a calmarse.Encontraría un amigo,sería una esposa fiely una madre virtuosa.¡Otro! ¡A nadie en el mundole entregaré el corazón!Lo juzgó el alto consejo...Lo quiere el cielo, soy tuya.He sabido desde siempreque tendría que encontrarte.Por Dios me fuiste enviado,lo sé, para que me guardeshasta la tumba. Ya en sueñoste habías aparecido;sin cuerpo aún, me atraías.Tu encantadora miradame hacía languidecer.Tu voz resonó en mi almaya entonces... ¡no era ilusión!Llegaste apenas, lo supe;entusiasmada, febril,me dije entre mí: ¡es él!¿Verdad? ¿No eras tú el que hablabacalladamente conmigocuando ayudaba a los pobres,cuando calmaba rezandola tristeza de mi alma?En ese preciso instante,amada visión, ¿no surgíasde la noche transparentey en silencio te inclinabassobre el borde de mi lecho?Con pasión y con amor,¿no susurrabas entoncesuna palabra de ánimo?Seas ángel de la guardao demonio malicioso,acaba con esta duda.Quizás esto no sea nada,¡engaños de alma inexperta!Y otra cosa se ha dispuesto...¡Sea lo que haya de ser!En ti confío mi suerte,ante ti vierto mis lágrimas,te ruego que me protejas...Date cuenta: vivo sola,aquí nadie me comprende,mi razón está agotaday he de morir en silencio.Te aguardo: con solo unamirada esperanzadorada vida a mi corazón,o deshaz el duro sueño¡ay, con un justo reproche!¡Concluyo! Temo releer...Miedo y vergüenza me frenan...Pero confiada en su honor,resuelta a usted me encomiendo...XXXIITatiana suspira y gime.La carta tiembla en su mano,la rosada oblea secaen su lengua enfebrecida.Ha inclinado la cabeza:cae el ligero camisónde su hombro delicioso.Se extingue el rayo de luna,la niebla abandona el valle.Allí platea el torrente,allí el pastor con su flautadespierta a los campesinos.Es de día: hace tiempoque todos se han levantado.Mi Tatiana sigue igual.XXXIIINo advierte que ha amanecido.Con la cabeza inclinadase sienta, y en la misivano imprime el tallado sello.Mas ya entrando silenciosala encanecida Filípievnatrae el té en una bandeja.-Es hora, hija, levanta.¡Amor, si ya estás dispuesta!Anoche, ¡cuánto temía!¡Gracias a Dios ya estás bien!De la congoja nocturnano queda huella. Tu rostroparece el de una amapola.ALEXANDR S. PUSHKINYevgueni Oneguin, capítulo tresTraducción de Alan
Los seis poemas de Le Bestiaire a los que puso música Francis Poulenc.
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Le Dromadaire
Avec ses quatre dromadaires
Don Pedro d'Alfaroubeira
Courut le monde et l'admira.
Il fit ce que je voudrais faire
Si j'avais quatre dromadaires.
El dromedario
Con sus cuatro dromedarios
don Pedro de Alfarrobeira
recorrió el mundo y lo admiró.
Hizo lo que yo hiciera
de tener cuatro dromedarios.
La Chèvre du Thibet
Les poils de cette chèvre et même
Ceux d'or pour qui prit tant de peine
Jason, ne valent rien au prix
Des cheveux dont je suis épris.
La cabra del Tibet
Los pelos de esta cabra, incluso
aquellos de oro que dieron tanto trabajo
a Jasón, nada valen si se comparan
con los cabellos de los que estoy prendado.
La Sauterelle
Voici la fine sauterelle,
La nourriture de saint Jean.
Puissent mes vers être comme elle,
Le régal des meilleures gens.
El saltamontes
He aquí el delicado saltamontes,
el alimento de San Juan.
Puedan mis versos ser como él,
regalo de los mejores.
Le Dauphin
Dauphins, vous jouez dans la mer,
Mais le flot est toujours amer.
Parfois, ma joie éclate-t-elle?
La vie est encore cruelle.
El delfín
Delfines, jugáis en el mar,
pero las olas son siempre amargas.
Mi dicha ¿a veces estalla?
Vivir sigue siendo cruel.
L'Écrevisse
Incertitude, ô mes délices
Vous et moi nous nous en allons
Comme s'en vont les écrevisses,
À reculons, à reculons.
El cangrejo
Incertidumbre, oh delicias,
vosotras y yo nos marchamos
como se van los cangrejos,
a reculones, a reculones.
La Carpe
Dans vos viviers, dans vos étangs,
Carpes, que vous vivez longtemps !
Est-ce que la mort vous oublie,
Poissons de la mélancolie.
La carpa
En vuestros viveros, en vuestros estanques,
carpas, ¡vivís mucho tiempo!
¿Es que la muerte os olvida?
Pescados de la melancolía.GUILLAUME APOLLINAIRE
Le Bestiaire, ou Cortège d'Orphée
Ilustrado con grabados en madera de Raoul Dufy
Traducción de Alan
Far away and long ago there once lived a merchant. He had been married for twelve years but he had only one child, a daughter, whom from her earliest days had been called Vassilissa the Beautiful. When the little girl was eight her mother became ill, and realized that she had not long to live. So she called the child to her, and giving her a tiny wooden doll, said to her: 'I am dying, little Vassilissa, and I leave you this doll with my blessing. It is very precious, and there is no other doll like it anywhere. Put it in your pocket, always have it with you, and never show it to anyone. But if ever you are in trouble or sorrow, go into a corner, take it out, give it something to eat and drink; after that you can ask for help and it will advise you.' Then she kissed her little daughter, blessed her, and soon afterwards she was dead.That night little Vassilissa could not sleep for crying. At last she tought of the doll, and took it from the pocket of her dress. She found a piece of bread and a cup of kwas, put them in front of the doll, and said: 'Dear doll, eat and drink a little of this. I shall never see my mother again and I am so lonely and sad.'
Then the doll's eyes began to shine like fireflies and it ate a crumb of bread and took a ship of kwas. Then it said: 'Don't cry, little Vassilissa. Grief is worse at night. Lie down and go to sleep. The morning is wiser than the evening.' So Vassilissa went back to bed, and sure enough she felt better when she woke.
(...)
She stumbled on through the dark, full of fear. Then suddenly she heard the sound of a horse's hooves and a mounted knight galloped past her. He was dressed all in white; the horse he rode was milk-white and the harness was white, and as he passed her she could see through the branches of the trees that the sky was getting lighter.She went a little farther and then again there was the sound of a horse. This time a rider dressed all in red came galloping through the forest. His horse was blood-red with a red harness, and just as he passed her the sun rose.
Vassilissa had walked all day. By this time she had completely lost her way and she could not call on the doll for help for she had no food to make it come alive. But as the light was fading and evening was approaching she came into a clearing of the forest. There stood a tumbledown hut on hen's legs which was spinning round and round, and she knew she had reached the Baba Yaga's house. The fence round the hut was made of human bones and on its top were skulls. There was a gate with hinges made of the bones of human feet, and locks made of jaw-bones set with teeth. Vassilissa stood there, frozen with horror.Then behind her a third man came galloping through the trees. His face was black, he was dressed in black, and he rode a coal-black horse. He went up to the gate and there he dissapeared as if he had sunk into the ground. At this moment night came on and the forest became dark. Immediately the eyes of the skulls on the fence lit up and the clearing became as bright as day.(...)
Then the trees of the forest began to creak and groan, and the bushes and leaves began sighing, and the Baba Yaga came riding out of the dark wood in her mortar, using the pestle as a whip, and sweeping behind her with the broom. Vassilissa let her in, and she went all round the hut, poking into every crevice, looking for faults in the girl's work. But hard as she tried, she could find none. There was not a weed in the yard, nor a speck of dust in the hut, and every black grain had been carefully picked out of the millet.The witch had to pretend that she was pleased. 'Alright.' she said grudgingly, 'you have done well.' Then she clapped her hands and shouted: 'Ho, my servants! Grind my millet!' Immediately three pairs of hands appeared, picked up the sack and took it away.(...)Vassilissa the Beautiful and the Witch Baba Yaga
(Vasilisa Prekrasnaya)
Retold by GILLIAN AVERY
with illustrations by IVAN BILIBIN
(Source)